¡Gracias a Dios es Viernes!
Reflexión para Viernes Santo. Las lecturas son Isaías 52:13-53:12; Salmo 31; Hebreos 4:14-16, 5:7-9 y Juan 18:1-19:42.

Esto no me pasa a menudo, pero en las últimas semanas, por alguna razón, he estado contando los días hasta el viernes. ME imagino que mucha gente hace eso. No pueden esperar a que llegue el fin de semana. Y cuando llega, decimos: “¡gracias a Dios es viernes!” En inglés, “Thank God it’s Friday!” Incluso en inglés hay imágenes que podemos enviarnos por chat o poner en las redes sociales: “TGIF”; gracias a Dios es viernes. En español siempre recibo chats que dicen “feliz viernes”.
Pero entonces llegamos a esta semana, y a este día — gracias a Dios es viernes — este día que en inglés le dicen “Good Friday”, “viernes bueno”. En Español es “Viernes Santo”, pero debería ser “viernes negro” o “viernes triste”. Supongo que el nombre oficial es “Viernes de la Pasión del Señor”. Viernes Santo.
En mi mente lo entiendo. Este viernes es “bueno” porque nos dirige al domingo. Sin la muerte, no hay resurrección. Honramos este viernes como “bueno” porque nos conduce a una victoria.
Sin embargo, hoy la Iglesia nos invita a sentarnos con este día, a permanecer en este día — como si no supiéramos lo que viene.
Este día es bueno, no por el domingo, sino porque, simplemente, es este día.
Una vez leí una reflexión que dice que nuestras sociedades, nuestras comunidades, están estructuradas como pirámides, con muy pocos en la cima: los ricos, los poderosos, los que tienen influencia, los educados, aquellos llamados a gobernar y guiar. En la base están los pobres, los no educados, los enfermos, las personas con discapacidades…
Y Jesús viene, no para poner la pirámide de cabeza. Más bien viene a convertir la pirámide en un cuerpo donde cada persona tiene un lugar legítimo, valioso e importante desde el cual puede contribuir al bien de todo el cuerpo.
Y Jesús toma el lugar de los que están abajo; de los pobres, los humildes, el servidor.
Jesús entra en nuestra oscuridad. Por eso este día es bueno.
Este día es bueno para quienes alguna vez han sido rechazados, traicionados o heridos por un amigo. Este día es bueno para cualquiera que haya sido acusado falsamente. Este día es bueno para quienes tienen miedo de asumir responsabilidad por sus acciones, para quienes temen defender la Verdad. Este día es bueno para los que están en prisión, los condenados injustamente. Este día es bueno para quienes han sido condenados a muerte. Este día es bueno para quienes han sido torturados, quienes son torturados y para los torturadores. Este día es bueno para quienes deciden ignorar el sufrimiento de los demás. Este día es bueno para las mujeres y los niños, para las viudas y los huérfanos. Este día es bueno para los no nacidos y para quienes sufren un embarazo no deseado o inesperado. Este día es bueno para quienes han estado involucrados en abortos. Este día es bueno para los pobres, para quienes sufren a causa de la injusticia. Este día es bueno para quienes sufren abuso y violencia doméstica. Este día es bueno para las víctimas de la guerra y del hambre; para las víctimas de desastres naturales. Este día es bueno para los refugiados y las personas sin hogar. Este día es bueno para quienes sufren de depresión y problemas de salud mental. Este día es bueno para quienes son “buleados” o acosados, para los marginados. Este día es bueno para los padres que luchan por amar a sus hijos. Este día es bueno para quienes han sufrido por obediencia, para quienes han sufrido por amor.
Este día es bueno para todos los que están en la oscuridad, para quienes tienen hambre y sed. Este día es bueno para quienes se sienten perdidos y abandonados; para quienes necesitan dirección. Este día es bueno para todos los que han pecado y para todos los que han muerto.
Este día es bueno para todos los que algún día van a morir.
Este día es bueno porque hoy, Jesucristo, el que es la Luz del Mundo, el que es el Pan de Vida y el Agua Viva, el que es el Camino, la Verdad y la Vida; Jesucristo, que es el Gran Yo Soy, hoy desciende a tu oscuridad.
Hoy, no tengamos miedo de abrazar la Cruz, de contemplar el madero de la Cruz, de sentarnos al pie de la Cruz con María y Juan y contemplar el Amor que es elevado en su miseria, su humildad y su fragilidad, porque es tu miseria, tu humildad y tu fragilidad.
Hoy, no tengas miedo de abrazar la Cruz, de sentarte al pie de la Cruz, no para celebrar su victoria, sino para contemplar su dolor.
Y mañana, sábado, no tengas miedo de sentarte y esperar, de velar y orar en el huerto, porque como leí recientemente, el mejor lugar para estar si estás esperando ver una resurrección, es un cementerio.
Si lo haces, gustarás y verás qué bueno es el Señor, y podrás decir: TGIF, gracias a Dios es viernes.