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Ser rico ante Dios

August 18, 2013

Closing Mass JMJ Rio 2013

Este fue mi sermón en la Parroquia de Santa Marta en la Ciudad de Panamá, el domingo 4 de agosto, 2013 con el P. Rómulo Aguilar una semana después de la JMJ en Rio 2013.  Las lecturas ese 19º domingo de tiempo ordinario eran Eclesiastés 1:2; 2, 21-23; Colosenses 3:1-5, 9-11 y Lucas 12:13-21.

Que quiere ser rico ante Dios? San Pablo nos lo dice en la segunda lectura: “Aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra.” Busquen primero el Reino de los Cielos. Ese es el mensaje de hoy. Pero mucha gente, cuando escucha este mensaje,  piensan que tienen que estar metidos en la iglesia o tienen que estar rezando el Rosario todo el tiempo o estar frente al Santísimo – y todo eso es bueno e importante, pero no es suficiente y esas cosas no son el fin de la expresión Cristiana. Y creo que para todos Uds. no es necesariamente la mejor forma de buscar el Reino de los Cielos. Para explicar esto mejor, les tengo una palabra: MISION.
He estado pensado en “misión” porque acabo de regresar de Rio de Janeiro, de la 28ª Jornada Mundial de la Juventud, con el Papa Francisco. Creo que ya saben que las Jornadas comenzaron en 1984 con el Papa Juan Pablo II, como encuentros de jóvenes con el Papa. Desde 1987 ocurren internacionalmente y ha habido 11 Jornadas internacionales en 10 diferentes países. La semana pasada, fue en Brazil.

Cada Jornada tiene un tema bíblico. El tema de esta Jornada en Brazil es del último capítulo del Evangelio de Mateo, Mateo 28:19: “Vayan a hacer discípulos de las naciones.” Este es un tema perfecto para una Jornada porque eso es lo que ocurre en una Jornada: Los jóvenes van como peregrinos; van como discípulos, buscando un encuentro con Cristo y en algún momento, ya sea durante la Jornada o después, ya sea de una forma pequeña o de una forma enorme, hay una transformación. Jesús les dice, “ya no quiero que solo seas discípulo; quiero que seas misionero.” Ese es el camino del Cristiano: De discípulos a misioneros. Lo mismo le pasa a los 12 discípulos; primero son discípulos, y en algún momento pasan a ser doce apóstoles.  Apóstol es una palabra que quiere decir, “enviados.” Jesús los envía. Y esa es la misión de todo cristiano.

Es importante ir a misa. Venimos a alabar a Dios en comunidad. Venimos a nutrirnos de la Palabra y a alimentarnos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Pero todo eso no sirve de nada si se queda entre estas cuatro paredes. Venimos a misa para ser enviados. Es más, la palabra “misa” quiere decir “enviar.” Algunos se acordarán cuando la misa era en Latín, como terminaba: “Ite missa est.” Vayan, son enviados. La parte más importante de la misa es el envío. El Papa Francisco nos lo ha dicho varias veces y nos lo dijo la semana pasada: Las puertas de la iglesia tienen que estar abiertas, pero no para que la gente entre, sino para que la gente salga. Hay que ir a encontrarse con el otro.

Si quieren ser ricos antes Dios y buscar las cosas de arriba, vayan a encontrar al otro.

Pero pensamos que no somos capaces. Que este trabajo misionero es solo para los curas, las monjas, “no, que yo no he estudiado teología” o “yo no se me la Biblia” o “soy solo una niñita.” Pero es la responsabilidad de todos. Todos tenemos que salir a hacer discípulos de las naciones.

Les voy a dar tres palabras para que vean que fácil es ser misioneros:

  • Invitar: Hay que invitar. Yo no estuviera aquí hoy si hace 30 años, un sacerdote, el P. David Cosca, no me hubiera invitado a mí y a todos los jóvenes de la parroquia a un retiro y a un grupo juvenil y al coro de jóvenes. Hay que invitar a la gente. Si no las invitamos, ¿cómo van a venir? Y no hay que molestar, solo de vez en cuando invitar, “hey, ven a este concierto” o “ven a esta charla” o “antes de ir a esa fiesta voy a misa, ¿por qué no vienes?” El Papa Francisco dijo la semana pasada que la mejor herramienta para evangelizar a un jóven… ¿saben cuál es? ¿Cuál es el mejor instrumento para evangelizar a un joven? Otro joven. Tenemos que invitar.
  • Acompañar: Si vamos a invitar, tenemos que también, acompañar. ¿Cómo vas a invitar y después olvidarte? Hay que acompañar. Yo no estuviera aquí hoy como diacono, si después de la invitación, no me hubieran acompañado. Si el P. David y despues, el Rómulo Aguilar, recién ordenado, no me hubiera conversado, hablado, se hubiera preocupado por mí. Si el P. Rómulo no me hubiera acompañado. El Papa Francisco, la semana pasada, le habló a los sacerdotes para agradecerles por acompañar a los jóvenes. Pero les pidió que no no dejaran de acompañar cuando ellos dejan de ser jóvenes. Porque hay grupos juveniles para adolescentes y hay grupos para jóvenes adultos. Pero después se van a la universidad, se casan y no hay nada. Hay que acompañar. Y no solo a los jóvenes; tenemos que acompañar a los padres, a las parejas pre-matrimoniales, a los niños, a los ancianos. A todos. Acompañar.
  • Construir: La Iglesia nos da muchas herramientas para construir: la Palabra, los Sacramentos, la oración, las devociones, el Rosario, la Divina Misericordia, El Santísimo, las asociaciones y movimientos, Cursillo, Catecumenado, Eje… Muchas herramientas que se pueden usar por diferentes personas en diferentes momentos. Pero siempre tenemos que acordarnos que cuando construimos, cuando vamos a construir la Iglesia, no podemos comenzar por afuera. La semana pasada el Papa nos preguntó si sabíamos qué es lo primero que tiene que cambiar si vamos a construir. A la Madre Teresa se le preguntó: “¿Qué es lo primero que tiene que cambiar en la Iglesia?” La Madre Teresa respondió, “Yo. Yo soy lo primero que tiene que cambiar.” Si quiero comenzar a construir, tengo que comenzar con “yo.”

El Papa nos lo dijo la semana pasada: Sean protagonistas del cambio. Siempre va a haber otra gente haciendo el cambio. Pero los jóvenes tienen que ser los protagonistas. No dejen que otros sean los protagonistas. Y entonces en ese acento porteño nos dijo. “No balconeen la vida.” Eso quiere decir que no se queden en el balcón mirando para abajo. No se la pasen mirando por la ventana. Hay que bajar a la calle e involucrarnos.

Invitar, acompañar y construir. Y si hacemos estas tres cosas veremos que seremos ricos ante Dios. Si quieres poner primero las cosas de arriba entonces ve a encontrar al otro. Ve a encontrar a tu hermano, a tu hermana, al enfermo, al que está solo, al afligido, al preso. Si hacemos esto, estaremos cumpliendo con el mandato de Jesús de ir hacer discípulos de todas las naciones.


Photo: 3.7 millones de peregrinos en la playa de Copacabana el 28 de julio para la Misa de Envío de la JMJ 2013. CNS Paul Haring

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From → Español

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